QUE HICISTE CON TU VIDA - TOMO V
80 Juan Carlos Bataller de dos amigos integrantes de la Camerata. Eso me golpeó mucho, me dio una tristeza, una pena muy fuerte. Y he tenido momentos en los que me estaban cascoteando de todos lados y yo no lo sentía y me ponía más fuerte, era otro tipo de dolor, de impotencia tal vez. Me preguntan “¿vos te arrepentís de esto?”. No me arrepiento. En verdad podría decir que hubiera modificado, a lo mejor lo hubiera hecho de otra manera, pero por lo que yo peleé y luché no me arrepiento. —¿Cómo fue el momento de la jubilación? — Me dijeron “usted a partir del primero de septiembre está jubi- lado”. A partir de ese momento no podía entrar más al teatro. Fui a sa- carme fotos con todos los sectores del teatro. Iba a la peluquería “vengan muchachos, una foto”, a sastrería, zapatería, mecánica escé- nica, herrería. “¿Eh, por qué, Choco?”, me preguntaban. Allá en Bue- nos Aires soy el Choco. “¿Qué pasa?’”, me decían. “Me jubilo”. Y toda esa gente estaba contenta de que yo me jubilara bien y después me fui con mis compañeros. Estaba justamente ensayando Traviata, era el tí- tulo que estaban por hacer y en una pausa del ensayo me dicen “te están esperando en el escenario”. Voy a despedirme de mis compañe- ros y empezaron a cantar el “Va, Pensiero”, que es como una especie de himno mundial de la gente de la lírica. Y un compañero dijo “que nos dirija el Choco” y los dirigí. Esa para mí fue la alegría más grande, poder salir por la puerta grande del teatro cuando podría haber sido por la puerta de servicio, cesante. Ese momento lo atesoro por lo que significó, que mis compañeros me respetaran. —Ricardo... —Te voy a sorprender con lo que te voy a contestar, generalmente no me nace cantar. No obstante eso, a partir de mi desarraigo, canto cu- yano. Antes de cantar lo que se te ocurra, yo canto algo que hable de dónde soy. Soy muy sanjuanino. Me dieron una mención en el Con- greso que se llama “Sanjuanino de Pura Cepa” que me halaga y me hace feliz. “Hablándoles de mi Cuyo”, es una cueca de Jorge Viñas, mendocino él, gran amigo. Eso define lo que es uno, el sanjuanino, en este caso el Choco, el Negro Ochoa. Más allá de que después pueda cantar ópera o lo que fuera, eso es lo que canto porque es mi identi- dad.
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